El tiempo no solo transcurre; en el universo de Cartier, el tiempo se esculpe con una gracia atemporal. Desde su creación en 1912, el reloj Tortue ha ocupado un lugar sagrado dentro del repertorio de la Maison francesa.
El tiempo no solo transcurre; en el universo de Cartier, el tiempo se esculpe con una gracia atemporal. Desde su creación en 1912, el reloj Tortue ha ocupado un lugar sagrado dentro del repertorio de la Maison francesa.
