Hoy por hoy: la institucionalización del clientelismo
La Constitución es clara: la función de un diputado es legislar, fiscalizar y representar a los ciudadanos. No le toca ejecutar obras públicas ni gestionar proyectos. Esa responsabilidad es del Ejecutivo. Sin embargo, la Asamblea Nacional decidió hacer lo contrario. La reforma al Reglamento Interno era una oportunidad para fortalecer la institucionalidad y combatir el nepotismo. En lugar de ello, la mayoría optó por ampliar un rol que no le corresponde. La razón es simple: quien fiscaliza no eje