Cada elección de la junta directiva de la Asamblea Nacional reabre la misma pregunta: ¿responderán los diputados al interés del país o a compromisos políticos y personales? Esta vez la decisión pesa más. En los próximos meses deberán discutirse y aprobarse leyes de gran impacto para Panamá, por lo que la presidencia del Legislativo no puede convertirse en una herramienta para proteger intereses particulares ni para facilitar agendas de conveniencia.