Hay imágenes que parten el alma. Un padre removiendo escombros con sus manos, bomberos buscando hasta el cansancio con la esperanza de escuchar una voz entre el concreto, un perro rescatista siguiendo el rastro de una vida y vecinos arriesgándose, sin herramientas, para intentar salvar a otro ser atrapado.Cuando la tierra deja de temblar, comienza una pregunta mucho más incómoda:¿Cuántas de las vidas que se perdieron eran realmente inevitables?Pensando mucho en Venezuela. Como ingeniera, esa pre