Durante gran parte de la última década, América Latina transitó un período de menor relevancia en el escenario global. Sin embargo, el año 2025 marcó un punto de inflexión, y ese impulso transformador no solo se mantiene, sino que se consolida en 2026. Hoy vivimos en un mundo multipolar, tensionado y fragmentado, en el que los líderes mundiales se ven obligados a priorizar la seguridad energética, alimentaria, tecnológica y financiera. Ante este panorama, nuestra región no solo tiene mucho que o